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martes, 10 de abril de 2012

Fiesta de Nuestra Señora de Guadalupe


Nuestra Señora de Guadalupe
Patrona de América Latina                                       (fuente: olg_full.jpg)

El 19 de Diciembre de 1531 Juan Diego, un humilde indiecito Mexicano, pasaba por el cerro de Tepeyac, cerca de la cuidad de México. Se le atravesó en su camino nada menos que la Virgen María, hermosísima, que le pidió que fuera donde el Señor Obispo para que le hiciera construir en ese lugar un templo en honor a la Madre de Dios. Lógicamente el prelado no le creyó a Juan Diego y le dijo que si era cierto que la Virgen se le había aparecido, que le llevara una prueba. Nuestra Señora, en la siguiente aparición hizo que el indiecito encontrara un rosal florecido (en pleno invierno y en un lugar apartado, cuando ni en los mejores jardines de la ciudad se podrían encontrar rosas). La Virgenle dijo que le llevara esas rosas al Obispo. Así lo hizo Juan Diego: lleno su poncho con las rosas y cuando se presento al Obispo y le dijo que ahí le mandaba esas rosas la Virgen, todos vieron en el poncho del indio que estaba grabada la imagen de la Santísima Virgen, que es la que se venera todavía hoy en la Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe en México.
No se sabe a ciencia cierta como ni porque medios ni con cuales materiales puede haber sido impresa la hermosa imagen de Nuestra Señora. Asombra también la conservación del manto de Juan Diego, confeccionado con un hilo de no muy larga vida, es puesto a lo largo de los siglos, todo tipo de pruebas. La figura misma, que representa la imagen de la Inmaculada Concepción, es muy armoniosa, sencilla y de clara inspiración Bíblica, especialmente escatológica; un científico ha señalado recientemente que las estrellas de si manto son tantas en numero cuantas lo eran las constelaciones visibles en el cielo boreal, en aquel lugar y tempo de la aparición.
De todos los que podían recibir el mensaje celestial, Dios escogió a un humilde indígena Mexicano, a quien no le fue fácil convencer por si mismo al Obispo de la veracidad de sus palabras. Desde el comienzo, María ha estado así en intima conexión con la opción preferencial por los pobres, propia del evangelio de Cristo y de la Iglesia.
“La veneración de la Virgende Guadalupe despierta en el pueblo una gran confianza filial hacia ella, ya que se presenta para dar auxilio y defensa en las tribulaciones; es, además, un impulsa hacia la practica de la caridad Cristiana, al mostrar la predilección de María por los humildes y necesitados, y su disposición por remediar sus angustias”. Como el antiguo templo amenazaba ruinas, se le construyo uno más moderno y más bello.

El Misterio de los ojos de la Virgen
Según varios estudiosos y hombres de ciencia que han inspeccionado la imagen se pueden ver reflejadas, en ambos ojos y en la ubicación precisa en que se reflejarían en un ojo humano vivo, algunas figuras que han sido extensivamente analizadas y parecen corresponder a la forma y tamaño de figuras humanas localizadas enfrente de la imagen.
En 1929, Alfonso Marcué, quien era el fotógrafo oficial de la antigua Basílica de Guadalupe en la ciudad de México, descubrió lo que parecía una clara imagen de un hombre con barba reflejada en el ojo derecho de la Virgen. Al principio no podía dar crédito a lo que estaba viendo: cómo podía ser?, Un hombre con barba dentro de los ojos de la Virgen de Guadalupe?. Pero luego de varias inspecciones de sus fotografías en blanco y negro de la imagen ya no tuvo mas dudas y decidió que era tiempo de informar a las autoridades de la Basílica. Así lo hizo, y le fue indicado por estas que se guardara completo silencio sobre el descubrimiento, lo que Marcué cumplió al pie de la letra.
Más de 20 años después, el 29 de mayo de 1951, el dibujante mexicano José Carlos Salinas Chávez, luego de examinar una buena fotografía de la cara de la imagen, redescubre la imagen de lo que parece ser un busto humano reflejado en el ojo derecho de la Virgen, y luego también en el ojo izquierdo.

¿Por qué el nombre "de Guadalupe"?

El origen del nombre Guadalupe siempre ha sido motivo de controversias, y muchas posibles explicaciones han sido dadas. Se cree sin embargo como la más acertada que el nombre es el resultado de la traducción del nahuatl al español de las palabras usadas por la Virgen durante su aparición a Juan Bernardino, el tío enfermo de Juan Diego.
Se cree que Nuestra Señora usó el término azteca (nahuatl) de coatlaxopeuh, el cual es pronunciado "quatlasupe" y suena extremadamente parecido a la palabra en español 
Guadalupe.







                                   Basílica de Guadalupe México (fuente: mapasmexico.net)






 Oración a la Nuestra Señora de Guadalupe

Oh Purísima Virgen de Guadalupe alcánzame de tu Divino Hijo el perdón de mis pecados, bendición para mi trabajo, remedio a mis enfermedades y necesidades y todo lo que tu creas, conveniente pedir para mi y mi familia.
Oh Santa Madre de Dios! no desprecies las suplicas que te dirigimos en nuestras necesidades, antes líbranos de todos los peligros.
Oh Virgen llena de gloria y bendición! Por Cristo Nuestro Señor, Amén.


                                                                 Fuente: (http://www.sancta.org/oraciones.html)

sábado, 5 de noviembre de 2011

La Virgen María



La amada madre de nuestro Señor Jesucristo es la presencia amorosa más importante que Dios ha podido obsequiarnos para que guíe nuestras vidas en este camino terrenal que indefectiblemente culmina en Dios.

Es la encarnación de la dulzura, la ternura, la compasión y el Amor Incondicional que Jesús nos legó a toda la humanidad cuando en la cruz nos la dio a todos los hombres, para que la amáramos, veneráramos y respetáramos del mismo modo en que Él lo hizo.

La Virgen María, madre de Dios hecho hombre y madre nuestra, sus hijos limitados y pequeños, confusos y desorientados, es el camino más dulce y seguro para llegar a Dios. Si nos tomamos de su amada mano, si confiamos y nos entregamos c
omo niños a Ella, jamás nos sentiremos solos y siempre, en toda circunstancia de nuestra vida, sabremos con absoluta certeza que podremos enfrentar las pruebas más duras y difíciles que nos toquen vivir, porque sentiremos que jamás desamparará a sus pequeños hijos.
Debemos imitar su ejemplo de Amor, aceptando la voluntad de Dios para nuestras vidas, tal como

ella lo hizo cuando le fue anunciado que en su glorioso vientre ya moraba el Hijo del Supremo y siendo a lo largo de su vida, fiel reflejo de la obediencia a Dios, del amor silente hacia su Hijo, de la docilidad y la entrega total.

La vida de Nuestra Madre


La Virgen María nació de dos padres de avanzada edad, Ana y Joaquín, descendientes de la estirpe de David, probablemente en Jerusalén, en una casa denominada Probática, cuya denominación se debe a un estanque ubicado en las cercanías.
En cuanto a su Inmaculada Concepción, la Iglesia se pronuncia y define que la Santísima Virgen María fue preservada de toda mancha de pecado original, en virtud del privilegio y gracia concedidos por Dios. La fiesta de la Concepción de María se celebra el 8 de Diciembre.

Poco sabemos sobre su infancia, pero se supone que vivió en casa de sus padres, y llegada la edad en que las doncellas habían alcanzado la edad del matrimonio, la cual era cuando cumplían doce años y seis meses, se celebraban los esponsales, momento a partir del cual la novia pertenecía legalmente al novio, aunque no vivía con él hasta un año después, que era cuando se celebraban las bodas. María fue prometida a José.
En este estado de cosas, María recibe la visita del Ángel Gabriel que le anuncia que habiendo hallado gracia ante los ojos de Dios iba a concebir y dar a luz un hijo a quien pondría por nombre Jesús. Dijo Gabriel: “Él será grande y será llamado Hijo del Altísimo y el Señor Dios le dará el trono de David, su padre; reinará sobre la casa de Jacob por los siglos y su reino no tendrá fin”.
María en un incomparable ejemplo de obediencia responde: “He aquí la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra”.
También en ese momento el Ángel Gabriel le anuncia que su prima Isabel ha concebido un hijo a pesar de su avanzada edad y de ser estéril. Ante esto, la Virgen María, sin dudarlo, corre presta a visitarla, y ante su saludo, el niño que estaba en el seno de Isabel salta de gozo dentro del vientre de su madre.
De regreso de esta memorable visita, María debía poner en conocimiento a su prometido, José, situación por demás difícil para ambos, y es así que el decide no denunciarla y repudiarla en secreto. Dios resuelve esta situación enviando un ángel que se aparece en sueños a José, el cual le dice: “José, hijo de David, no temas recibir en casa a María, tu esposa, pues lo concebido en ella es obra del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Jesús, porque salvará a su pueblo de sus pecados".
José, obediente de la voluntad de Dios, celebra el matrimonio con María.
Posteriormente, en virtud de un decreto de César Augusto que ordenaba un empadronamiento general, María y José se pusieron marcha desde Nazaret hasta Belén, y dado que esto había atraído a multitud de extranjeros a la ciudad, María y José no hallaban lugar en las posadas y debieron alojarse en una gruta que servía de refugio para los animales. Es estando en ese lugar que comienzan las labores de parto de la Virgen, y producido éste y según San Lucas lo narra en su Evangelio, la Virgen María envuelve en pañales al Niño y lo acuesta en un pesebre.
A los ocho días de nacido, este bello niñito es circuncidado y llamado Jesús. Cuarenta días después es presentado en el templo para su purificación y en este rito, presentan el sacrificio de los pobres, que consistía en un par de tórtolas.
Tras la presentación, la Sagrada Familia regresa a Belén y reciben la visita de los “Magos de Oriente”, quienes lo adoraron y le ofrecieron sus dones de oro, incienso y mirra.
Transcurrió apacible la infancia de Nuestro Señor Jesucristo, y según los evangelios, el Niño crecía y se fortalecía lleno de sabiduría y la gracia de Dios estaba en Él.
Ya durante la vida apostólica de Jesús, María pasa casi completamente inadvertida y no interfirió nunca en su trabajo como una presencia inoportuna.
Y al pie de la cruz, donde su hijo sufría el peor de los tormentos por nuestros pecados, estaba su Santa Madre, en compañía de Juan, su discípulo amado, y en las trascendentes palabras “Mujer, he ahí a tu hijo” y a Juan, “He ahí a tu madre”, nuestro Amado Jesús nos lega de forma permanente a toda la humanidad a su madre, para que a ella acudamos, en ella confiemos y encontremos el maravilloso consuelo de su corazón, pleno de Amor Misericordioso hacia sus pequeños hijos, Amor Incondicional que todo lo perdona, todo lo pacienta, todo lo acepta.



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Creado por : Melody Barberis .-