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sábado, 8 de diciembre de 2012

"Inmaculada concepción de maría"


        "Inmaculada concepción de maría"

:El 8 de diciembre de 1854, el papa Pío IX proclamó la fiesta de la Inmaculada Concepción con el siguiente discurso: “Declaramos que la doctrina que dice que María fue concebida sin pecado original,es doctrina
 revelada por Dios y que a todos obliga a creerla como dogma de fe”.
 Para significar que María no fue alcanzada por el pecado, se la representa con un pie sobre una serpiente.?La inmaculada es como el signo de la fidelidad de Dios, que no se rinde por el pecado del hombre. La Santísima Vírgen María, en razón de su dignidad de Madre de Dios, fue, desde el primer instante de su concepción, preservada de toda mancha del  pecado original. Esto supone en María ausencia de pecado,presencia de la gracia santificante, virtudes y dones y, 
ausencia de inclinación al mal. Por eso también se le llama Inmaculada.

miércoles, 15 de agosto de 2012

Asunción de la Virgen María.


15 de agosto: “Asunción de la Virgen María“
María cumplió perfectamente con la voluntad de Dios en su vida y eso es lo que la llevó a llegar a la gloria de Dios.

Explicación de la fiesta:
La Asunción es un mensaje de esperanza que nos hace pensar en la dicha de alcanzar el Cielo, la gloria de Dios y en la alegría de tener una madre que ha alcanzado la meta a la que nosotros caminamos.
Este día, recordamos que María es una obra maravillosa de Dios. Concebida sin pecado original, el cuerpo de María estuvo siempre libre de pecado. Era totalmente pura. Su alma nunca se corrompió. Su cuerpo nunca fue manchado por el pecado, fue siempre un templo santo e inmaculado.

Un poco de historia:
El Papa Pío XII definió como dogma de fe la Asunción de María al Cielo en cuerpo y alma el 1 de noviembre de 1950.
La fiesta de la Asunción es “la fiesta de María”, la más solemne de las fiestas que la Iglesiacelebra en su honor. Este día festejamos todos los misterios de su vida.
Es la celebración de su grandeza, de todos sus privilegios y virtudes, que también se celebran por separado en otras fechas.
Este día tenemos presente a Cristo por todas las gracias que derramó sobre su Madre, María. ¡Qué bien supo Ella corresponder a éstas! Por eso, por su vivencia de las virtudes, Ella alcanzó la gloria de Dios: se coronó por estas virtudes.
María es una obra maravillosa de Dios: mujer sencilla y humilde, concebida sin pecado original y, por tanto, creatura purísima. Su alma nunca se corrompió. Su cuerpo nunca fue manchado por el pecado, fue siempre un templo santo e inmaculado de Dios.
En la Tierratodos queremos llegar a Dios y por este fin trabajamos todos los días, ya que ésa es nuestra esperanza. María ya lo ha alcanzado. Lo que ella ya posee nos anima a nosotros a alcanzarlo también. María tuvo una enorme confianza en Dios, su corazón lo tenía lleno de Dios. Vivió con una inmensa paz porque vivía en Dios, porque cumplió a la perfección con la voluntad de Dios durante toda su vida. Y esto es lo que la llevó a gozar en la gloria de Dios. Desde su Asunción al Cielo, Ella es nuestra Madre del Cielo.


   Ella es nuestra Madre del Cielo y está dispuesta a ayudarnos en todo lo que le pidamos ..

sábado, 5 de noviembre de 2011

La Virgen María



La amada madre de nuestro Señor Jesucristo es la presencia amorosa más importante que Dios ha podido obsequiarnos para que guíe nuestras vidas en este camino terrenal que indefectiblemente culmina en Dios.

Es la encarnación de la dulzura, la ternura, la compasión y el Amor Incondicional que Jesús nos legó a toda la humanidad cuando en la cruz nos la dio a todos los hombres, para que la amáramos, veneráramos y respetáramos del mismo modo en que Él lo hizo.

La Virgen María, madre de Dios hecho hombre y madre nuestra, sus hijos limitados y pequeños, confusos y desorientados, es el camino más dulce y seguro para llegar a Dios. Si nos tomamos de su amada mano, si confiamos y nos entregamos c
omo niños a Ella, jamás nos sentiremos solos y siempre, en toda circunstancia de nuestra vida, sabremos con absoluta certeza que podremos enfrentar las pruebas más duras y difíciles que nos toquen vivir, porque sentiremos que jamás desamparará a sus pequeños hijos.
Debemos imitar su ejemplo de Amor, aceptando la voluntad de Dios para nuestras vidas, tal como

ella lo hizo cuando le fue anunciado que en su glorioso vientre ya moraba el Hijo del Supremo y siendo a lo largo de su vida, fiel reflejo de la obediencia a Dios, del amor silente hacia su Hijo, de la docilidad y la entrega total.

La vida de Nuestra Madre


La Virgen María nació de dos padres de avanzada edad, Ana y Joaquín, descendientes de la estirpe de David, probablemente en Jerusalén, en una casa denominada Probática, cuya denominación se debe a un estanque ubicado en las cercanías.
En cuanto a su Inmaculada Concepción, la Iglesia se pronuncia y define que la Santísima Virgen María fue preservada de toda mancha de pecado original, en virtud del privilegio y gracia concedidos por Dios. La fiesta de la Concepción de María se celebra el 8 de Diciembre.

Poco sabemos sobre su infancia, pero se supone que vivió en casa de sus padres, y llegada la edad en que las doncellas habían alcanzado la edad del matrimonio, la cual era cuando cumplían doce años y seis meses, se celebraban los esponsales, momento a partir del cual la novia pertenecía legalmente al novio, aunque no vivía con él hasta un año después, que era cuando se celebraban las bodas. María fue prometida a José.
En este estado de cosas, María recibe la visita del Ángel Gabriel que le anuncia que habiendo hallado gracia ante los ojos de Dios iba a concebir y dar a luz un hijo a quien pondría por nombre Jesús. Dijo Gabriel: “Él será grande y será llamado Hijo del Altísimo y el Señor Dios le dará el trono de David, su padre; reinará sobre la casa de Jacob por los siglos y su reino no tendrá fin”.
María en un incomparable ejemplo de obediencia responde: “He aquí la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra”.
También en ese momento el Ángel Gabriel le anuncia que su prima Isabel ha concebido un hijo a pesar de su avanzada edad y de ser estéril. Ante esto, la Virgen María, sin dudarlo, corre presta a visitarla, y ante su saludo, el niño que estaba en el seno de Isabel salta de gozo dentro del vientre de su madre.
De regreso de esta memorable visita, María debía poner en conocimiento a su prometido, José, situación por demás difícil para ambos, y es así que el decide no denunciarla y repudiarla en secreto. Dios resuelve esta situación enviando un ángel que se aparece en sueños a José, el cual le dice: “José, hijo de David, no temas recibir en casa a María, tu esposa, pues lo concebido en ella es obra del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Jesús, porque salvará a su pueblo de sus pecados".
José, obediente de la voluntad de Dios, celebra el matrimonio con María.
Posteriormente, en virtud de un decreto de César Augusto que ordenaba un empadronamiento general, María y José se pusieron marcha desde Nazaret hasta Belén, y dado que esto había atraído a multitud de extranjeros a la ciudad, María y José no hallaban lugar en las posadas y debieron alojarse en una gruta que servía de refugio para los animales. Es estando en ese lugar que comienzan las labores de parto de la Virgen, y producido éste y según San Lucas lo narra en su Evangelio, la Virgen María envuelve en pañales al Niño y lo acuesta en un pesebre.
A los ocho días de nacido, este bello niñito es circuncidado y llamado Jesús. Cuarenta días después es presentado en el templo para su purificación y en este rito, presentan el sacrificio de los pobres, que consistía en un par de tórtolas.
Tras la presentación, la Sagrada Familia regresa a Belén y reciben la visita de los “Magos de Oriente”, quienes lo adoraron y le ofrecieron sus dones de oro, incienso y mirra.
Transcurrió apacible la infancia de Nuestro Señor Jesucristo, y según los evangelios, el Niño crecía y se fortalecía lleno de sabiduría y la gracia de Dios estaba en Él.
Ya durante la vida apostólica de Jesús, María pasa casi completamente inadvertida y no interfirió nunca en su trabajo como una presencia inoportuna.
Y al pie de la cruz, donde su hijo sufría el peor de los tormentos por nuestros pecados, estaba su Santa Madre, en compañía de Juan, su discípulo amado, y en las trascendentes palabras “Mujer, he ahí a tu hijo” y a Juan, “He ahí a tu madre”, nuestro Amado Jesús nos lega de forma permanente a toda la humanidad a su madre, para que a ella acudamos, en ella confiemos y encontremos el maravilloso consuelo de su corazón, pleno de Amor Misericordioso hacia sus pequeños hijos, Amor Incondicional que todo lo perdona, todo lo pacienta, todo lo acepta.



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Creado por : Melody Barberis .-